Su posición estratégica junto a las vías que discurrían por los valles del Guadalimar y el Guadalmena, determinó que entre los siglos XI-XIII, ante el avance de los ejércitos cristianos por tierras manchegas, los musulmanes emprendieran un sistemático programa de fortificación.
Aún existe en el centro de la población actual una Torre que servía de refugio, hoy es conocida como La Torre de la Tercia, lugar donde se recaudaban los impuestos que se pagaban a la iglesia. A 3 Kilómetros del pueblo en dirección a Ciudad Real se localizan los restos de otra fortificación denominada Torre de la Laguna o Zarracotín.