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Siglo XIX

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EL SIGLO XIX EN LA SIERRA DE SEGURA


LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

La Revolución iniciada en Francia contra la monarquía en 1789 obliga a los Borbones españoles a declarar la guerra sin estar preparada. Las tropas francesas nos invadieron y Fernando VII se deja retener por Napoleón en Francia. José I, el hermano de Napoleón, es proclamado rey de España. Las Cortes de Cádiz abolieron los privilegios de la Iglesia y de la aristocracia y otorgó la representación del Estado al Parlamento.

José I, aun siendo francés, tuvo mejor voluntad que los propios Borbones al intentar la renovación y la justicia social que necesitaba este país, pero sus ciudadanos estaban demasiado influidos por la Iglesia, y ésta tenía mucho que perder con el nuevo gobierno. Así que, desde los púlpitos, rebeló a la gente contra los franceses y después contra Las Cortes de Cádiz de 1812.

Fernando VII volvió al poder para implantar el absolutismo más terrible con el apoyo del clero y las clases más reaccionarias. Comendadores, grandes propietarios y Chancillería vuelven a disfrutar de sus latifundios y a explotar al pueblo de la manera acostumbrada.


A consecuencia de los desajustes estructurales impulsados por la oligarquía la comarca de Segura sufre grandes despoblamientos, condenados como estaban sus pueblos a las peores situaciones de manutención y vivienda. La gente se dedica, en general, a las labores del campo: producción de cereales, maíz, aceite, producciones ganaderas y las relacionadas con la caza, así como, naturalmente, el monte: la madera y sus derivados.

Este estatismo social con retroceso en lo económico se ve alterado, pero no resuelto, por el lastre que dejó la guerra de Independencia en la Sierra de Segura. En Beas de Segura fueron incendiados los conventos, las iglesias, varias ermitas y las casas de la Encomienda.

La villa de Segura fue también arrasada, pero parece que después de gran resistencia, teniendo en cuenta la situación privilegiada para la defensa. Y en mayor o menor medida toda la comarca.

Durante el período de reinado de José I, su ministro de Hacienda, Francisco Angulo, redactó en 1811 un informe sobre el estado de los montes de Segura en el que advierte de la necesidad de contener su estado de decadencia a consecuencia de una sobreexplotación maderera especulativa para abastecer a los astilleros de La Carraca, a la Marina mercante, a la artillería y para todas las aplicaciones de las provincias de Cádiz y Sevilla, asi como de todos los pueblos de tránsito por el Guadalquivir.


DESAMORTIZACIÓN DE MENDIZÁBAL

A partir de la desamortización de Mendizábal de 1836, se produjo otra de tipo civil impulsada por Pascual Madoz en 1855, por la que se ponen en venta las tierras municipales de propios y baldíos, más gran parte de las tierra comunales.

Todo sale a subasta bajo la presión ejercida por la burguesía agraria, pero en los montes de Segura la situación es especialmente crítica a la hora de deslindar, porque la base de las necesidades primarias procedía de la agricultura y al haber incrementado la población, los huertos y sembrados tuvieron que hacerse incluso en terrazas excavadas en las cúspides de los montes. Como los impuestos tanto para agricultores como a ganaderos eran excesivamente altos los ganaderos tuvieron que introducir en sus ganados más cabezas de las permitidas, creándose con ello tensiones que han durado hasta hoy día.

En el último cuarto de siglo, de la mano de Cánovas del Castillo, en España había un sistema parlamentario, partidos y elecciones, pero no una verdadera democracia porque el rey, a través de la Constitución de 1876, tenía poder absoluto. Él nombraba a sus gobernadores y éstos a los alcaldes que, mediante pucherazo, ganaban las elecciones. En las ciudades, los anarquistas eran los únicos que pedían justicia social.

A finales de siglo el campo entró en crisis. Los terratenientes seguían acumulando tierras y creando grandes latifundios, que es la correlación de la desamortización. Existe una nueva burguesía procedente de los arrendatarios y de fortunas procedentes del comercio o la especulación.

 

TRABAJOS RELACIONADOS CON LA MADERA

Las personas dedicadas durante gran parte del año a talar, pelar y trocear la madera son los Aserradores.

Los Hacheros miden, señalan el lugar de la corta y supervisan todo el proceso hasta la medición de los tablones.

Los grupos de trabajadores o hatos están desperdigados por el monte, viviendo en chozas o cobertizos.

Los Acarreros transportan la madera hasta los embarcaderos cuando no hay comunicaciones fluviales.


Los Pineros son los encargados del transporte de los troncos a través de los ríos. Es el sector más numeroso y muchas familias de la sierra vivían de los ingresos de ellos. El trabajo estaba bastante jerarquizado: un maestro de río dirige la navegación. El mayoral de lantera prepara el cauce para que la madera pueda navegar libremente.

El mayoral de zaga va encauzando las maderas que quedan retrasadas. Las cuadrillas de pineros son los que ejercen el trabajo más duro. Luego están los pinches, aguadores, ateros que prestan el servicio de intendencia durante el tiempo de navegación, consistente en migas de pan, ajo de pan y sopas de pan, a veces arroz o garbanzos.


Las navegaciones también generan trabajos indirectos en los lugares de destino de la madera. El transporte de madera en rollo y en traviesas para el ferrocarril se hacía con bestias de arrastre hasta el cauce de los ríos. Por el Guadalimar a la estación de Baeza-Linares y las que lo hacían por el Guadalquivir, a Jódar; y las que iban por el río Segura, a la Estación de Calasparra (Murcia).

Con la mecanización de las extracciones y la industria química, poco después de la guerra civil, la intensidad de estas labores forestales se va a ir debilitando terminando por desaparecer.


OTROS APROVECHAMIENTOS

Deriados de los restos de los pinos en la Sierra se explotaban diferentes substancias, como la pez y el alquitrán. Todavía hoy pueden verse las pegueras, los lugares donde se sometía a combustión durante varios días los residuos de la madera para obtener el alquitrán.

Otros aprovechamientos importantes son los derivados del matorral. Productos para medicina, perfumería o cosmética. Esencias de romero, espliego, lavanda y mejorana. Y recolección de setas en otoño. Todos estos medios de producción generan un gran movimiento entre los habitantes de la Sierra y ayudan al mantenimiento de la economía familiar.