Los visigodos utilizaron la organización político-administrativa de los romanos sobre la que no introdujeron cambios. La Península estaba dividida en Hispania Citerior y la Hispania Ulterior. El río Segura sería la línea que dividiría ambas regiones.
Cada comarca estaba administrada por un dux, elegido por el rey, con mando militar y poder judicial. Las subdivisiones en distritos eran llamados conventus, que son la base y origen de las futuras diócesis.
Existían extensos territorios, los más fértiles corresponden a las cuencas del alto Guadalquivir, y Guadalimar, y generalmente eran propiedad de grandes señores pertenecientes a la nobleza visigótica que dominaba sobre una población de campesinos y colonos con el carácter de latifundio. Las tierras de las vegas de nuestros ríos estaban bien atendidas por los colonos.
Abundaba el cereal y el olivo. Las zonas de prados y bosques se aprovechaban como pastizales para el ganado: cabras y ovejas. La Sierra de Segura era ya importante por sus grandes masas de bosque del que se extraía la madera para exportarla, seguramente, a otras regiones.
El trabajo sobre madera de Segura constituye uno de las principales industrias artesanales, si bien los beneficios de la producción seguía perteneciendo a los grandes señores.