APROVECHAMIENTOS GANADEROS EN LA COMARCA SIERRA DE SEGURA |
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La explotación de ovino y caprino en régimen extensivo o semiextensivo es uno de los pilares fundamentales sobre los que ha descansado secularmente la economía agraria de esta comarca. Por múltiples avatares históricos, sin embargo, el censo ganadero fue reduciéndose paulatinamente, especialmente desde el final de la guerra civil, de manera que en el momento de constituirse el Parque Natural este tipo de aprovechamiento atravesaba por una profunda crisis.
A finales de 2001 se aprobó el nuevo reglamento por el que se establece la Organización Común de Mercados en este sector, con un sistema de primas y subvenciones al ganado ovino y caprino que sustituye la anterior prima variable por una prima única para el cordero pesado (destinado a la producción de carne) y para corderos ligeros y cabras.
Evolución del censo de ovino y caprino, 1986-2001 (Número de cabezas)
La distribución de este censo de ovino y caprino por municipios ha tendido a concentrarse en los ámbitos municipales con aptitudes especiales para el tradicional sistema de explotación extensiva de la ganadería, reforzando los niveles de especialización ganadera en algunas localidades donde esta actividad ya tenía una cierta relevancia, al tiempo que han surgido nuevas zonas donde la explotación pecuaria comienza a despuntar como un importante pilar económico de futuro. Santiago-Pontones figura en primer lugar entre los municipios de especialización ganadera en la provincia de Jaén y la región andaluza.
La creación del Parque Natural supuso, pues, un primer revés serio para los intereses de expansión ganadera, al vedarse al pastoreo las áreas de reserva establecidas en el Plan de Uso y Protección de 1989, ampliadas más tarde al eje turístico del valle del Guadalquivir.
Estas circunstancias propiciaron la realización, en 1991, del Estudio de la carga ganadera de los montes no vedados al pastoreo, cofinanciado por la Agencia de Medio Ambiente y la Comunidad Europea. A partir de ese momento se procedió a una reducción paulatina y significativa de la carga ganadera en los montes que conforman el núcleo principal del Coto Nacional de Caza de las Sierras de Segura y Cazorla, con resultados bastante espectaculares, sobre todo en los montes situados en la parte meridional del Coto, los cuales redujeron su carga ganadera en más del 50% entre 1993 y 1997. La elaboración consensuada del Plan de aprovechamientos ganaderos del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, aprobado en agosto de 1993 a través de una resolución de la Agencia de Medio Ambiente, trataba de enfrentar la conflictiva situación generada por el incremento del censo ganadero, de un lado, y la necesidad de contener los impactos ambientales de la excesiva carga ganadera, por otro.
El método de adjudicación de los pastos de los montes públicos sigue unas pautas idénticas en todos los municipios de la zona. En cada uno de ellos existe una Asociación de Ganaderos legalmente constituida, o bien una persona física que actúa en representación de todos los ganaderos, a los que se concede el arrendamiento de las áreas pastables de sus respectivos términos. Estas Asociaciones de Ganaderos son las encargadas de asignar a cada asociado las porciones de montes donde deben pastar sus ganados, y de recaudar el correspondiente arrendamiento anual en proporción al número de cabezas de ganado. En ocasiones, como en el caso de Santiago-Pontones, la situación es algo más compleja, debido al peculiar sistema de poblamiento y a la necesidad de arrendar también porciones de montes privados y montes de propios para asegurar la continuidad del área pastable, eliminando los problemas de tránsito del ganado de unos montes a otros. Esto obliga a negociar cada temporada con un buen número de propietarios, encareciendo el valor global de los pastos, ya que el precio de arrendamiento de los montes privados suele ser casi el doble del de los montes públicos. El grueso de la cabaña ganadera se encuentra, además, dispersa por la multitud de cortijos, cortijadas y aldeas que integran este término, lo que implica la adopción de un sistema de distribución de pastos mediante el cual se garantice a cada ganadero la mayor proximidad posible del área pastable a su núcleo de residencia, a fin de facilitarle los desplazamientos diarios y hacer más llevaderas las duras condiciones que impone el régimen de explotación extensivo de la ganadería.
Así pues, los ganaderos locales suelen realizar la venta del ganado de forma individual, normalmente al contado, sin disponer de ningún tipo de asesoramiento ni información sobre los precios de mercado en cada momento, siendo las ventajas principalmente para los marchantes.
Tampoco se realiza de forma conjunta la compra de forrajes, con lo cual no se negocian de forma colectiva mejores precios de estos insumos; ni se manejan conjuntamente varios rebaños por un mismo pastor cuando ello es posible, lo que impide poder disfrutar de periodos vacacionales; ni se vende, en definitiva, de forma conjunta, por lo que no se logra el suficiente poder de influencia sobre los precios del ganado ante los compradores. De este modo, con una concurrencia tan fragmentada y débil, los precios del ganado siguen siendo determinados esencialmente por los intermediarios, que son los que se benefician fundamentalmente de esta situación de desunión entre los ganaderos.
De este modo, los rebaños permanecen en zonas más templadas hasta comienzos del mes de mayo, momento en que se realiza el viaje de regreso. Desde entonces hasta el mes de octubre los ganados aprovechan los pastos de altura hasta que éstos se agostan, momento en el que se encierran los rebaños en naves o corrales, donde se alimentan con cereales, piensos y otro tipo de forrajes. Donde más arraigo tiene aún este movimiento trashumante es en el municipio de Santiago-Pontones, aunque también se advierte en los últimos años la tendencia de disminución del número de animales y pastores que -hacen el camino" . Entre las causas que explican esta disminución de la trashumancia figura, en primer lugar, el paulatino encarecimiento del precio de arrendamiento de las fincas de invernada, mayoritariamente privadas, que hace que desaparezcan buena parte de las expectativas de beneficios que podrían compensar esta actividad. Asimismo, el arrendamiento de las fincas de Sierra Morena, si quiere conseguirse un precio atractivo por cabeza pastante, debe formalizarse con bastante anterioridad (en los meses de agosto y septiembre), sin conocer cómo va a comportarse posteriormente la pluviometría otoñal e invernal, lo que afecta decisivamente a la calidad y cantidad de pastos.
Ante tal situación, cada vez resulta menos atractivo realizar esta actividad trashumante que implica, además, un gran esfuerzo personal y familiar, ya que a las condiciones de vida en las zonas de destino, bastante penosas, hay que sumar las dificultades de escolarización de los hijos, las deficiencias en las viviendas, el aislamiento geográfico y la incomunicación. A todo ello se ha unido, más recientemente, el problema sanitario de la brucelosis que, aunque afecta a una mínima parte de los rebaños del término de Santiago-Pontones, obliga a la adopción de medidas preventivas extensivas a toda la cabaña que comparte una misma zona de pastos, lo cual impide la movilización trashumante del ganado.
Igualmente, otra de las inversiones en mejora de la explotación llevadas a cabo por numerosos ganaderos en estos años ha consistido en la construcción de naves para el refugio y estabulación temporal del ganado, a fin de proceder al engorde del mismo en las semanas anteriores a la venta del ganado. Estas infraestructuras son también decisivas para el control sanitario del ganado, ya que permiten a los equipos técnicos un seguimiento exhaustivo del mismo, a fin de erradicar enfermedades. La introducción de éstas y otras mejoras, junto a la existencia de subvenciones específicas para aquellos que acceden por vez primera a la actividad, han posibilitado en los últimos años la incorporación de jóvenes a las explotaciones ganaderas, un hecho absolutamente impensable hasta hace poco tiempo.
Desde fechas relativamente recientes viene funcionando una granja de vacuno en régimen semiextensivo en las proximidades de Arroyo del Ojanco, con 2.000 cabezas aproximadamente, de las cuales más de 1.000 son reproductoras, destinada a la producción de carne en vivo, que se vende a dos mataderos nacionales, en las Comunidades de Madrid y Castilla-La Mancha. Tampoco en esta nueva forma de ganadería intensiva se dan formas de transformación industrial interna o comercialización más eficiente de los productos locales, capaces de incrementar el valor agregado de los diferentes productos de la cabaña ganadera serrana. |
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COMARCA DE LA SIERRA DE SEGURA |